Hace ya algún tiempo conté por aqui que estoy suscrito a la zero desde al menos un par de años. Cada mes espero con impaciencia la llegada de un nuevo número a mi buzón para luego en la mayoría de los casos llevarme una desilusión con el contenido (aunque no olvido el regalo que me hizo creo que a principios de año cuando alguien muy especial para mí apareció de repente entre sus páginas) Una de las cosas que mas me gustan de ella son los artículos de opnión de eduardo mendicutti, al que profeso gran admiración desde hace ya mucho tiempo. Sus 2 últimos artículos me parecen magistrales, así que no me voy a resistir a la tentación de transcribir algunos párrafos de uno de ellos, el penúltimo, esperando no traicionar con la selección el espíritu del texto. El del último número me parece tambien genial, pero por no hacer esto muy largo lo dejaré para una próxima ocasion.

"libro de familia" (zero 111)

"En general, ha sido complicada y difícil la relación de los hombres y mujeres homosexuales con sus familias. La familia tradicional es eso, tradicional: conservadora, rutinaria, hostil a las libertades gozosas o desafiantes de sus miembros descarriados, inhóspita con todo lo anormal que puede descubrir en su seno, expertísima en el chantaje sentimental y en las amenazas mas o menos descaradas de todos los colores..."

"Ahora hay familias modernas. Empiezan a abundar las familias comprensivas, solidarias, relajadas, incluso orgullosas de la homosexualidad de alguno de los suyos. Hay homosexuales plenamente integrados, con plena confianza en sus familias. Hay, sobre todo, madres a las que sus hijos gays ponen puntualmente al tanto de sus maores y desamores, incluso de lo que hacen en los cuartos oscuros o en la sauna..."

"...Y, sin embargo, muchas de esas familias encuentran todavía dificultades insalvables para comprender que sus hijos gays o sus hijas lesbianas tienen, con frecuencia, otra familia, la formada por sus amigos y amigas, en muchas ocasiones antiguas parejas sentimentales, siempre confidentes hasta extremos que los familares biológicos seguramente ni se imaginan, conocedores de sentimientos, principios, anhelos, convicciones que incluso los fmiliares más próximos y acogedores no conocen en toda su complejidad y profundidad. Muchas de esas familias ejemplares rechazan aun la idea de compartir su calidad de refugio, compañía, consuelo y estímulo con esa otra familia: la de los amigos"

"...Gente que nos conoce mejor que la madre que nos parió, por duro que resulte decirlo. No tiene nada de malo, no es ninguna anormalidad. Es algo a compartir. Y es una verdad como un templo, para un gay, para una lesbiana, vivir, disfrutar, sufrir, aprender, resistir, morir cerca también de sus amigos es vivir, disfrutar, sufrir, aprender, resistir, morir en completa compañía."