Fue el 21 de mayo de no recuerdo que año cuando por fin tomé mi primera comunión. Hasta llegar a esa fecha pasaron tantas y tantas cosas tremendas que no me queda mas remedio que recordar aquel acontecimiento de mi vida como totalmente traumático. Tantos y tantos traumas se resumen en 3 como los mandamientos (¿o estos son mas?), dejando para el último el mas importante, el que ha dado pie a este post conjunto con mi gayhetera de cabecera, con mi alma gemela. Así nos hemos convertido los 2 en testimonios de un talk-show al mas puro estilo diario de patricia, pero comencemos la enumeración:

1.- el primero, el mas light, lo recuerdo como si hubiera sido hoy mismo. La tarde anterior al gran acontecimiento hubo un encuentro padres hijos en la iglesia, todos los niños estábamos en el altar y los padres sentados en los bancos. Para terminar el acto D. Tirso (si conoceis a Paco Clavel, él siempre cuenta que le descubrió musicalmente un cura, es este mismo, tambien me descubrió musicalmente a mi, pero esa es otra historia) decidió mostrar a los mayores un ejemplo de lo que habíamos aprendido, así que de entre todos los niños escogió darme a mi el micrófono para recitar en voz alta una oracion.Fueron unos segundos terribles porque yo no me había aprendido el credo, y rápidamente imaginé que esa sería la oración elegida. Rápidamente diseñé una vía de escape, tenía muy claro que si pronunciaba la palabra Credo yo fingiría un desmayo, una indisposición o algo así antes de pasar la vergüenza y hacersela pasar a mis padres de tener que confesar que no me sabía eso tan largo y tan dificil de memorizar. Afortunadamente lo que me pidió fue el padre nuestro con lo cual pude salir airoso de mi primer prota encima de un escenario.

2.- las fotos para el christmas o la postal o como se llame eso. Con el traje ya comprado (lease punto 3) nos fuimos a que me retratasen con mi cirio entre las manos. La primera buena resultó que para la foto no hacía falta ponerme los pantalones, solo mi jersey y mi chaqueta, ya que iba a estar sentado detrás de una mesa. Comenzamos a las 5 y a las 8 el tío impresentable me seguía obligando a poner cara de angelito del cielo cuando yo ya lo único que quería era llorar. "con esa cara no", "no pongas ese gesto", "cuiado con las manos", "no tuerzas el cirio", "los ojos bien abiertos", "¿hacia donde vas a mirar?"...El tío cabrón buscaba la complicidad de mi madre que estaba empezando a perder la paciencia, "pero hijo ¿es que no sabes ponerte como te dice el hombre?", "ay miguel no te sientes así que la chaqueta se te va a arrugar", "pero hijo, que este señor no puede perder toda la tarde contigo"..., la consecuencia de todo aquello quedó reflejada en la foto en la que salgo haciendo pucheros, casi casi con lágrimas en los ojos y el gesto totalmente martirizado. Como podeis imaginar cuando acabó ese infierno me puse a llorar y a llorar y a llorar.

3.- Aquí es donde empieza lo duro, las carnaza. Los que me conoceis sabeis que un adonis, lo que se dice un adonis, pues no soy. Desde pequeño, desde que tengo uso de razón he tenido sobrepeso, bueno mejor dicho, he estado gooooordo, y claro, las dificultades para vestirme a lo largo de mi vida han sido varias hasta la invencion de la xl y la doble xl y la triple xl..., Recuerdo perfectamente cuando entramos a "modas rosita" como úlitmo recurso después de un corto rosario por las pocas tiendas en que vendían trajes de primera comunion.

El amable dependiente ("cabrón") sale a nuestro encuentro. Mi madre, cual mujer desesperada, le cuenta que queremos un traje de comunión para mí y el amable dependiente("canalla") le explica que si lo que vamos buscando es un traje de marinero o de militar lo mejor que podemos hacer es hablar con alguien que esté haciendo la mili para ver si nos consigue un traje de verdad, que con "esa cintura" (la mía, la del "fenómenon") otra cosa no ibamos a poder hacer. Ante la cara de desesperacion de mi madre al amable dependiente se le ocurre otra feliz idea "¿y si le acoplamos al niño un traje de novio?se le cogen los bajos y se estrechan las patas, y lo mismo podemos hacer con las mangas de la chaqueta (¿alguien conoce la sensación de ser un alfiler andante, un acerico cada vez que se compra algo de ropa?). No, definitivamente esa tampoco era una buena idea, pero de repente, el amable dependiente ("mala pécora") tiene una idea feliz, "puede ser que haya algo que le pueda estar bien". El traje en cuestión era al menos de comunión, y estaba formado por un pantalón de pinzas, un jersey de cuello alto y una chaqueta que milagro!!, me podía poner. Era un conjunto tirando a horrible, pero era un traje de comunión, y rápidamente mi madre tuvo claro que ese era MI traje de comunión, el cual, por supuesto debería ser recompuesto, pero yo tenía por fin la pesadilla iba llegando a su fin.

Es dfiícil olvidar todo aquello ya que en el salón de la casa de mis padres siempre estuvieron colgadas las fotos de la comunión de mi hermano y mía, aunque lo que siempre recordó mi madre fue el tema de las fotos, lo mal que lo pasó, lo que sufrió. Sé que lo lógico hubiera sido publicarla para dejar constancia de todo esto, pero hay razones técnicas que de momento me lo impiden, aunque prometo que algún día las podreis ver. Después de esta primera comunión hubo algunas pocas mas, no muchas la verdad, aunque eso es otra historia