Hace algún tiempo que decidí instalarme en un mundo particular creado  por mi y alejado de la realidad, recogiendo solo de ella aquello que no me hiciera daño y dejando todo lo malo ahí. Así en mi mundo no hay dolor, no hay enfermedad, la soledad no existe,  no hay sombras amenazantes...

A veces en la realidad hay grandes cataclismos que intentan derrumbar mi mundo, mi escudo protector queriendo entrar y devastarlo todo, a veces casi lo consiguen, como ahora,  no quedando mas remedio que plantar los pies en el suelo y ver y sentir y sufrir la realidad que no busca otra cosa que hacer daño.

Anoche dejé pasar a mi refugio a un invitado de carne y hueso, se llama tontxu y es un cantautor vasco. Recuerdo que la primera vez que le vimos actuar en el cafe continental me hizo sentir algo similar a un orgasmo. Ves pelis o series u obras de teatro, lees libros, escuchas música, unas te gustan mas, otras menos, pero a veces, solo muy poquitas veces se establece una conexion con aquello que estas "absorbiendo" que te corta la respiración, te deja sin habla, te acaricia y te sacude.

Anoche ocurrió de nuevo, su guitarra, su voz, mejor dicho sus voces, consiguieron que me desplomara ya solo con los primeros acordes que hizo sonar, sin saber por qué empezaron a brotar lágrimas que esta mañana seguían pidiendo paso al intentar contar lo que viví durante el concierto. Me hubiera gustado ser un poco "grupi", acercarme a él, darle las gracias por esas 2 horas de valor incalculable, y hasta si me hubiera dejado abrazarle...

Por eso hoy me da aun mas miedo mirar la realidad, esa realidad que no me gusta, que me recuerda todo lo que quiero olvidar,  todo lo que quise ser y no fui, lo que quise hacer y no hice, y me aferro mas que nunca a mi mundo, donde solo hay cosas buenas, donde solo los buenos pueden sobrevivir